La relacion figura-fondo en el plano pictórico, impulsa al artista a indagar alternativas que actúan como disparadores de nuevos abordajes en su produccion, alternando libertades expresivas que abren la puerta a otros desarrollos vinculados con las calidades matéricas y a una mayor participación de lo gestual, pero siempre denotando en su composición la preocupación por establecer relaciones armónicas y quilibradas, proponiendo al espectadore un mensaje cargado de connotaciones simbólicas caras a nuestra identidad.

Gloria Zjawin de Gentilini

Anibal Carrillo, al encontar un tema con el cual se siente plenamente identificado, la representación de la tierra a través de vasijas, comienza a introducirse apasionadamente en la recreación de las mismas, con formas redondeadas, torneadas; sus bocas en particular, círculos perfectos donde sobrevuela el color, el impacto de la sensorialidad, de una sensualidad omnipresente con imágenes agrisadas y reminiscentes.

Kely Romero

Desde el punto de vista del oficio, que es el manejo del quehacer propio de una profesión, nos muestra una riqueza que ha ido adquiriendo con el tiempo. En sus cuadros se observan texturas, veladuras y transparencias, propias de quien pone cariño en lo que hace, sumando además a todo esto un clima cálido e intimista en toda su obra.

Enzo Lampazona

"Considero muy buena la obra y el manejo de la luz excelente, además eres un colorista nato y un maravilloso dibujante, aunque hoy la figuración y el realismo pareciera que están fuera de moda, creo que goza de muy buena salud"

Opinión de Ignacio Gutierrez Zaldívar

La obra de Anibal Carrillo rescata la silenciosa voz y la humilde presencia del barro modelado por el hombre donde una relectura de herencias populares pre y post hispánicas cuya importancia cultural resulta revalorizada en cada trazo, con un oficio impecable logrando siempre un realismo casi fotográfico. Sin duda, Anibal Carrillo ha indagado prolijamente las posibilidades estéticas de estos objetos.

Aunténticas protagonistas de sus cuadros, estas piezas alfareras aparecen siempre en dialogo con la luz y la sombra, con una composición austera, sutil, ajena a todo exceso o estridencia.

Sin duda, esta serie de Anibal Carrillo, ejecutada con una tecnica notable, se inscribe en los logros de nuestros artistas plásticos que merecen perdurar en la memoria de nuestra comunidad.

Nicasia Baunaly

Hay algunos aspectos de la biografía del artista que resultan sorprendentes como la perfección y facilidad con las que maneja el color y la forma, dándoles figuraciones propias, pero no distintas sino misteriosas, emanadas, al parecer, de fuentes diversas.

Observando la pintura de Carrillo, sus grises sombríos hacia el negro, sus rojos intensos, sus azules, en fin, sus relaciones entre fondos y los claros y los oscuros del objeto representado (o evocado, se diría mejor. no obstante la perfección de la forma reiterada) hacen pensar en mucha escuela

De más está decir que puede existir otra forma de interpretar o ver la pintura de Aníbal Carrillo. Me refiero a observarla sintiéndolo, a él, el artista, “pintar la tierra”, “amar la tierra” y sus objetos múltiples, llenos de misterio. Y alguien, tal vez. un poeta, lo ha sugerido ya, vinculándolo como complemento a las leyendas incásicas y diaguitas.

Pero nos parece que este artista nuestro va más lejos aún. Lleva sus horas y también su color, su luz y esas formas plásticas singulares, y las une en el tiempo, creando distintas figuraciones reiteradas.

Es un camino. Sirve tal vez para conocer el mundo en que vivimos, el mundo que es que fuimos y seremos. Lindo país, este país nuestro, donde pueden encontrarse artistas que miran lo que ven con ojos profundos.

Ramón Alberto Pérez

VOLVER AL HOME